Ruta circular Moracantá – Peña Manaera

schedule 3 min Fácil
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Descripción

La ruta circular Moracantá – Peña Manaera, en Villaminaya, propone un recorrido muy completo de 9,37 km en el que se combinan naturaleza, agua e historia. A lo largo del itinerario iremos encontrando fuentes, pequeñas lagunas y restos de época romana, en un entorno característico de los Montes de Toledo.

Comenzamos el recorrido en la Calle Toledo donde nos desviaremos a la derecha. A partir de este punto, las balizas del sendero nos guiarán sin dificultad durante todo el trayecto.

Nada más dejar atrás el casco urbano, empezamos a notar la presencia constante del agua en el paisaje. En esta zona abundan las fuentes, la primera que encontramos es la Fuente del Recén, un buen ejemplo de los usos tradicionales del agua.

Mientras avanzamos, se abre ante nosotros el paisaje de sierras que rodea la localidad. Durante el recorrido podemos observar la Sierra de Nambroca y, junto a ella, otra más pequeña coronada por molinos de viento, formando una estampa muy característica del entorno.

El camino continúa hasta llevarnos a otro de los puntos interesantes de la ruta: una fuente situada junto a los restos de la antigua presa romana de Moracantá. Este lugar nos permite entender la importancia que tuvo el control del agua en épocas pasadas.

Seguimos caminando y llegamos a una zona de lagunas, a las que accedemos a través de una puerta. Se recomienda detenerse y recorrer este espacio con calma, ya que se trata de un pequeño humedal con bastante vida. En el extremo opuesto encontramos la fuente de la Vereda del Pilón, otro de los puntos de agua que aparecen a lo largo del recorrido.

Abandonamos las lagunas para dirigirnos hacia el arroyo de Vallehermoso. Lo cruzamos por un puente y, justo después, tomamos el desvío a la izquierda para incorporarnos al Camino de los Pañeros, uno de los tramos más agradables, donde el paisaje se vuelve más abierto y natural.

Más adelante, al llegar a una pista, nos desviamos de nuevo, alejándonos momentáneamente del arroyo. El camino serpentea entre terreno pedregoso, con curvas suaves que le dan un atractivo especial.

En el siguiente tramo, el camino se vuelve algo más natural y menos definido. Tomamos un desvío a la derecha por una zona donde la senda no siempre es clara, aunque las balizas y las marcas en las piedras ayudan a orientarse. Aquí atravesamos un espacio delimitado por antiguos muros de piedra, hoy bastante deteriorados, que reflejan antiguos usos del terreno.

Llegamos así a un cruce conocido como El Cercado, donde destaca una gran mole de piedra que llama la atención en el paisaje. Desde este punto iniciamos el descenso hacia uno de los enclaves más representativos de la ruta.
En la parte baja encontramos el puente romano sobre el río Guazalete, junto a la Peña Manaera. Esta última es una gran losa de piedra de la que brota una surgencia natural de agua que mana de forma constante y que tradicionalmente ha servido como abrevadero para el ganado.

En este entorno es habitual encontrarse con la actividad ganadera, que sigue formando parte del paisaje y de la vida cotidiana del municipio.

Desde aquí, el camino nos conduce de regreso a Villaminaya, cerrando un recorrido circular que permite descubrir, paso a paso, la riqueza natural, histórica y tradicional de este rincón de los Montes de Toledo.

Datos de la ruta

Desnivel 40 m
Duración 3 min
Dificultad Fácil
Tipo Senderismo
Modelo Circular